Independencia emocional

¿Podemos amar a alguien y mantener nuestra independencia? Sí. Así podemos aprender a estar en pareja sin dejar de ser nosotras mismas.

¿Por qué necesitamos tanto una pareja? Nos convertimos en personas emocionalmente dependientes a través de la socialización y la cultura. Y esta situación se fortalece todavía más con la dependencia económica, los miedos, las inseguridades personales y la soledad.

Y esa necesidad tiene sus peligros, como elegir un compañero que no sea una buena persona o con el que sea imposible construir una relación amorosa sana y equilibrada.

O permanecer años con alguien que no nos hace felices. O autoengañarnos pensando que en algún momento nuestro amado cambiará o volverá a amarnos como nos amaba al principio.

CÓMO LOGRAR LA INDEPENDENCIA EMOCIONAL

1. SÉ TÚ MISMA

Las personas se enamoran de ti, por lo tanto, es fundamental que sigas siendo siempre tú. No olvides que, independientemente de que te amen o no, eres una persona bella y hay mucha gente que te aprecia y te quiere.

2. AMA CON MADUREZ

Acepta y cultiva tu autonomía, no delegues responsabilidades propias, no esperes que los demás cambien o mejoren tu vida. Todos tenemos que aprender a querernos, a tomar decisiones sin miedo, a respetar los pactos que hemos hecho con nosotros mismos, a tomar la iniciativa, a equivocarnos, a volverlo a intentar.

3. CONSTRUYE TU RELACIÓN

Hazlo con el mismo amor y dedicación que construirías tu casa. Elige un buen compañero, establece unos pactos para la convivencia y el reparto igualitario de tareas y roles. Que las bases de vuestra relación sean siempre el respeto, la igualdad, el equilibrio y el cuidado mutuo.

4. CUESTIONARIO BÁSICO

De vez en cuando, hazte estas preguntas: ¿Soy feliz con mi pareja? ¿Tengo espacio y tiempo para mí? ¿Cómo soluciono mis problemas de pareja? ¿Estoy acostumbrada a tomar decisiones o a que mi pareja las tome por mí? ¿Me siento querida? ¿El intercambio de cuidados y cariño es equilibrado o está descompensado? ¿Qué podría hacer para mejorar la situación, cambiarla o salir de ella?

5. SUELTA EL PASADO

Descubre la nueva etapa que te presenta la vida. Atrévete a cambiar, a tomar decisiones sin miedo. Solo dejando atrás lo antiguo podremos abrir las puertas y las ventanas hacia lo nuevo, hacia lo que está por venir.

O vivir con un miedo permanente a que nos dejen, o con unos celos que nos amarguen la vida, o perder la personalidad propia para agradar al otro, o aguantar malos tratos por miedo a quedarnos solas.

6. ACEPTA LAS PÉRDIDAS

Las personas nos acompañan en el camino de la vida, a veces durante años, a veces menos tiempo, pero nadie recorre con nosotras completamente todo nuestro paso por este mundo. Así pues, aunque sea doloroso, es importante seguir caminando.

7. ROMPE CON EL DOLOR

Mejor sola que mal acompañada. Si estás en una relación de dependencia, te resulta muy difícil pensar que podrías enamorarte de nuevo y encontrar un compañero estupendo, o te cuesta imaginarte sola y feliz. Sin embargo, los amores son para ser disfrutados. Si estás sufriendo, mejor acabar una relación dañina que permanecer en ella durante años.

8. IMAGINA SUS REACCIONES

¿Cómo se sentiría tu pareja si lograses aumentar tu autoestima y empoderarte?, ¿si dedicases más tiempo a tus aficiones, o a cuidar a tu gente querida? ¿Cuál sería su reacción si empezases a decir lo que opinas y sientes sin miedo? ¿Él estaría feliz si te viese feliz, buscando tu autonomía, tu dependencia, para no depender tanto de él? ¿Crees que podrías compartir ese proceso con él, que te respetaría y animaría?

9. LLENA TU VIDA DE GENTE

Recupera aficiones. Aprende a disfrutar de tu soledad y de la compañía. Conoce a gente nueva, cuida a la de siempre. Diversifica tus afectos y relaciónate con personas que se unan para aprender, para compartir pasiones, para celebrar la vida.

10. HAZ VACACIONES EMOCIONALES

Es muy útil hacer una “desintoxicación emocional”. Piensa en la cantidad de tiempo y energía que se nos va en las relaciones; aprovecha estos descansos para estar un tiempo tranquila, para reorganizar tus pensamientos y llevar a cabo tus proyectos. Utiliza tu energía amorosa para hacer más felices a los demás, pero también a ti misma.

No quiero perderle, ¿me pierdo yo entonces?

¿Por qué nos cuesta tanto renunciar a un amor que no es amor?. ¿Por qué seguimos en relaciones en las que no nos sentimos amadas y cuidadas?.

  • A veces nos autoengañamos y no nos escuchamos. Sabemos lo que ocurre pero nos cuesta mucho decirnos en voz alta: «no te quiere, sal de ahí».
  • Nos aferramos a sus promesas. Puede ser que la pareja tampoco tenga el valor de decirnos que no nos ama e, incluso, puede que trate de engañarnos para que nos creamos que sí nos quiere. Sin embargo, no nos lo demuestra ni nos cuida, así que no es tan difícil ver que sus palabras no tienen nada que ver con sus sentimientos reales. Y aún así, nos aferramos a sus palabras y sus promesas.
  • Creemos que somos fuertes y que podemos resistir tanto dolor. Sin embargo, el sufrimiento no es gratis: tiene un coste altísimo para nuestras salud mental y emocional. Cuando queremos darnos cuenta, tenemos el alma destrozada y toca recoger los cachitos para recomponer nuestro corazón y nuestra mente. Toca hacer terapia y a veces tardamos muchos años en sanar esas heridas. Es importante no aguantar ni sufrir, ni exponernos al dolor de forma gratuita.
  • Por un tema de ego. Creemos que nuestra pareja en algún momento mágico se dará cuenta de lo especiales que somos y se enamorará de nosotras.

NO HAY RECOMPENSA POR SUFRIR POR AMOR

Si tu compañera o compañero no está enamorado de ti, no se va a enamorar. Por mucho que les quieras y por mucho que te entregues. Es duro asumirlo, pero cuanto antes aceptemos que no hay premio, mejor. Simplemente porque, de no hacerlo, pueden empezar a ocurrir cosas desagradables para ti:

  • Tu autoestima baja a unos niveles terribles. Cuanto más baja tienes la autoestima, más tiendes a pensar que no mereces el amor y más te aferras a la persona que no te ama.
  • No te planteas por qué está contigo si no te ama, ni por qué estás con esa persona si no te ama. Generalmente lo que haces es paralizarte por el miedo a que se canse de ti o se vaya con otra persona. En lugar de tomar tú la decisión, prefieres “disfrutar” del tiempo que le queda a tu pareja para irse de tu lado.
  • Aprendes a vivir con ese miedo y generalmente caes en la sumisión para no provocar el fatal desenlace. Te vuelves más complaciente, evitas el conflicto, estás más servicial, te vuelcas en los cuidados y en algún punto fantaseas con hacerte imprescindible para que la otra persona se crea que te necesita.
  • Puedes perder tu dignidad. Además de volverte una persona sumisa y complaciente, es posible también estar más dispuesta a perder tu dignidad, a permitir que te mientan, que te engañen y que te traten mal. Y esto es peligroso porque cuanto más masoquistas nos ponemos, más sádicos se ponen los otros. Es decir, cuanto más sumisos nos mostramos, más probable es que nos traten peor.

DAR EL PASO DEFINITIVO

Hay muchas formas de intentar que tu pareja no rompa la relación aunque esté deseando salir de ella, pero ninguna funciona: si alguien no te ama, no importa lo que hagas para enamorarle. Por eso es tan importante no solo trabajarse la autoestima, sino también el ego, y tener en cuenta que no hay nadie imprescindible, que las relaciones en las que solo uno se vuelca y da lo mejor de sí mismo no funcionan jamás.

Todas las relaciones tienen que basarse en la libertad y no en la necesidad. No es justo que alguien se aproveche de la necesidad de otra persona de ser amada. Tampoco es justo intentar hacer creer a la otra persona que sin ella no va a ser feliz y que la necesita para estar bien.

Una persona que no te quiere, tampoco te cuida. Y la falta de cuidados es maltrato, la indiferencia es maltrato. Por eso es tan importante que te cuides. Cuidarse supone renunciar a las relaciones en las que no nos aman y no nos cuidan. Cuidarse significa solo quedarnos en las relaciones en las que hay reciprocidad, sinceridad y amor a manos llenas: ¡vamos a cuidarnos!