Duelo

Una muerte que no se ha podido acompañar, un duelo sin despedidas ni homenajes deja una cicatriz difícil de cerrar. La solidaridad y la empatía son todavía más imprescindibles en estos momentos.

¿CÓMO ABORDARLO?

Como todo lo que es traumático, quienes hayan padecido una pérdida en estas circunstancias, tendrá que enfrentarse a estas distintas dimensiones.

  • Aquella de una ausencia física absoluta.
  • La de no haber podido decirles, en sus últimos momentos, todo aquello que ha supuesto su presencia en nuestras vidas y ¡Cuánto lo van a extrañar!
  • Y la de no haberles rendido el homenaje que merecían.

Respecto a la primera solo nos queda revivir todos los recuerdos que tengamos. No huir de ellos. Seguramente eso nos dolerá enormemente y, posiblemente, nos hará llorar. Dejémonos llevar por esos sentimientos que son los que nos siguen uniendo a ellos. Esas lágrimas serán nuestro pequeño tributo.

Habrá otros momentos. Los que nos llevan a compartir con otros y encontrar la empatía de quienes también perdieron a alguien en esta coyuntura, e incluso con quienes, aún no perdiéndolos, pueden imaginarse nuestra congoja porque se encuentran en tesituras similares. Será esta parte la que nos aúne y permita la dimensión social humana. Su complicidad será como un velatorio convenido.

Y para dedicarles nuestros mejores agasajos, vayamos proyectándolos para el futuro. Vayamos pensando en hacer una gran ceremonia, con todos los conocidos; una comida, un encuentro en el que puedan hablar de él o de ella quienes coincidieron en su vida. Escoger un objeto que lo represente y guardarlo como un pequeño fetiche que une a su espíritu.

¿CÓMO ACOMPAÑAR?

A quienes rodean a la persona que ha perdido un familiar, amigo o allegado solo les queda empatizar y ayudarla en estos distintos momentos y etapas.

Sea colgando su mensaje en las redes sociales, cosa que está sucediendo con mucha frecuencia, sea comunicándose directamente, han de sentir que se está ahí, por si necesitan algo, o solamente para que, como sucede con los aplausos a nuestros sanitarios, comprueben que no están solos, que comprendemos su pena.

Para la gran mayoría de población esta crisis será un drama. Un drama personal, familiar, social y económico, pero para algunos, aquellos que perderán a seres humanos, será una auténtica tragedia, una herida que nunca cicatrizará del todo. Intentemos mitigarla sumando fuerzas.

Os comparto algunas propuestas para ayudar a:

  • Expresar pensamientos, emociones y el dolor.
  • Sentiros más cerca de la persona que habéis perdido.
  • Experimentar de manera profunda el legado que ha dejado en vuestras vidas.
  • Compartir recuerdos con familiares y amigos.
  • Recibir el apoyo de los demás.

REUNIÓN FAMILIAR

Compartid el dolor y vuestras necesidades: el dolor es una muestra de amor hacia la persona que habéis perdido; compartidlo y lo podréis sostener mejor.

El primer paso sería poder hablar con todos los miembros de tu familia (incluidos los niños/as), sobre qué cosas necesitáis hacer para poder despediros en estos momentos desde casa.

En estos momentos, necesitamos ser empáticos y flexibles. Lo más importante es que a pesar de las diferencias podáis manteneros unidos y decidir hacer algo que sea significativo para todos.

ORGANIZAR EN CASA UN ACTO DE DESPEDIDA PERSONALIZADO

El ritual de despedida es un regalo para la persona que ha muerto, para la familia y también para ti. Podéis crear vuestro propio ritual, ya sea con las personas que estáis conviviendo, o también podéis incluir a otros familiares y amigos a través por ejemplo de vídeo conferencia.

Podéis pedirles que os envíen fotos en las que aparezcan juntos o que preparen algún escrito o dibujo para que puedan participar de manera activa en la despedida.

Aspectos que podéis contemplar:

1. PREPARA UN ALTAR O MESA MEMORIAL

Os ayudará a sentiros más cerca de la persona que habéis perdido. Podéis elegir un espacio especial de casa y preparar un altar con fotografías y objetos significativos. Podéis decorarlo pensando en las cosas que le gustaban a vuestro ser querido.

Así, podréis disponer de un lugar donde conectar con él/ella y expresarle lo que sentís. Hasta puede ser lugar perfecto dónde los más pequeños de la casa puedan dejar sus dibujos o sus manualidades como muestra de cariño.

2. ESCRIBE UN TEXTO, UN HOMENAJE

El homenaje reconoce el valor de la persona que ha muerto. Escribir nos ayuda a expresar lo que sentimos y a través de las palabras podemos compartir el amor y el agradecimiento hacia nuestro ser querido.

También podemos expresar todo aquello que pensamos que nos ha quedado pendiente de decir o de hacer con él o ella.

A veces es suficiente con una única palabra: Gracias, Perdóname, Te perdono, Te quiero, Adiós…

3. ELIGE UNA MÚSICA ESPECIAL

Podemos acompañar la lectura o el acto con música que nos recuerde a él/ella; puede ser su canción preferida o alguna pieza significativa para vosotros.

4. COMPARTE RECUERDOS

Los recuerdos nos ayudan a preservar el vínculo con la persona que ha muerto. Tenéis diferentes opciones:

  • Crear un panel o libro de recuerdos. Entre todos podéis hacer una revisión de lo que ha sido vuestra vida con esta persona. Podéis utilizar una cartulina o papel de embalar (o cualquier otro soporte, incluso digital) para enganchar fotos y escribir las anécdotas.
  • La caja de los recuerdos: ofrecer la posibilidad de que cada miembro de la familia y amigos escriban un recuerdo y poder guardarlos todos en esta caja tan especial. Y más adelante, en alguna fecha significativa podéis abrir la caja y compartirlos.

Cuando el tiempo de confinamiento acabe podréis decidir si necesitáis organizar un acto de conmemoración público para celebrar la vida de vuestro ser querido y recibir el apoyo y la calidez de los abrazos de todas aquellas personas que os quieren y que la/le echarán de menos junto a vosotros.

A pesar de tener que decir adiós, el amor que os une es para siempre.